2.9.15

La biblioteca escondida


Dice un proverbio hindú que “un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”.

eleventhstack blog

A partir del mes de septiembre este blog estrena una nueva sección que muy bien podría tItularse La biblioteca escondida.

La idea surgió al escuchar los comentarios de algunos de nuestros usuarios cuando entraban a la biblioteca: “¡Aquí huele a papel! ¡Cómo me gusta el olor a papel!”. Porque la Biblioteca del Servet, a pesar de que conserva ya pocos libros y de que las revistas suscritas son ahora electrónicas, sigue siendo una biblioteca “con olor a papel” que todavía alberga pequeños tesoros ocultos, escondidos, que poco a poco iremos dando a conocer.

Hubo un tiempo en que Poe, Borges, Yourcenar, Balzac, Tolstoi, Woolf, Stevenson, Pérez Galdós, Clarín, Flaubert, Martín Santos, Joyce o Cortázar se codeaban en los anaqueles polvorientos con las últimas novedades en Medicina científica.

Durante las recientes obras de reforma del hospital, perdimos espacio para dárselo al vestíbulo de acceso a consultas externas y perdimos aquellos libros que carecían de sentido en una moderna biblioteca biomédica, pero aún contamos con una preciosa colección de revistas titulada Medicina e Historia, repleta de curiosidades; con libros raros que nos hablan, por ejemplo, del concepto de enfermedad y vejez en los tiempos de Cervantes; con una exquisita trilogía biográfica que recoge las memorias y la obra literaria de Santiago Ramón y Cajal, Charlas de café y Cuentos de vacaciones; junto a otros, escritos y donados por médicos de esta casa, como el ejemplar sobre Giambattista Morgagni (1682-1771), padre de la Patología moderna, que lleva por subtítulo Una mirada a los orígenes del pensamiento anatomoclínico, obra de José Antonio Giménez Mas (quien fuera jefe del servicio de Anatomía Patológica), Ángel Escobar y Elena del Valle; o como la colección de la revista Sangre, editada aquí, en Zaragoza, y encuadernada en viejos tomos de piel, que la Dra. Giraldo tuvo la amabilidad de ceder a esta biblioteca. O con la interesante colección Revista de Humanidades, así como con los Cuadernos monográficos de la Fundación del Dr. Esteve, entre otros.

Y no solo eso. Todavía custodiamos algo mejor: retazos de la historia de esta casa, de la “Casa Grande” —convertida hoy en Hospital Universitario Miguel Servet— en forma de actas manuscritas con entrañable y redonda caligrafía de tinta, dietarios conservados en viejos cuadernos rayados con tapas de tela, donde aparecen presupuestos, menús, nombramientos y un sinfín de disposiciones organizativas que hoy, en plena era informática, nos pueden parecer ingenuas, pero que captan a la perfección el sentido de una biblioteca dentro de un hospital como garante de su historia, de su memoria colectiva, de la investigación y del saber.   

Con la colaboración de Teresa Sopeña, escritora (sección préstamo, Biblioteca HUMS)


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